viernes, 4 de marzo de 2011

CONSTITUCION DE 1837;

La Constitución española de 1837 se mantuvo en vigor desde 1837 hasta 1845. Su principal legado fue recuperar las medidas más progresistas de la Constitución de 1812 y dejar en España el sentimiento de servirse de una constitución que estableciese el sistema político del Estado.

En 1836 un pronunciamiento progresista de los Sargentos de la Guardia Real en La Granja de San Ildefonso (Segovia) obligó a la regente María Cristina a proclamar la Constitución de 1812 y a nombrar un nuevo gobierno que convocó elecciones a las a Cortes Constituyentes para reformar el texto constitucional de Cádiz.

La composición de las nuevas Cortes estaba en su mayoría integrada por los progresistas, que podían haber aprovechado la situación para elaborar una constitución acorde con sus ideales. Sin embargo, el resultado fue un texto tan distante de la Constitución de Cádiz de 1812 como del Estatuto Real de 1834, con el propósito de que fuese aceptada por moderados y progresistas.

Uno de los hechos más importantes que dejó esta constitución es que implantó definitivamente en el país el régimen constitucional estableciendo un sistema parlamentario similar al francés o belga de la época.

Entre sus características presentaba las ideas progresistas semejantes a la Constitución de 1812 como el principio de soberanía nacional, el reconocimiento de un gran conjunto de derechos a los ciudadanos, la división de poderes, un importante papel de las Cortes y la limitación del poder real.

Para atraer a los moderados recogió aspectos como la división bicameral de las Cortes formadas por el Senado, cuyos miembros serían designados por el rey; y el Congreso de los Diputados cuyos miembros serían elegidos electoralmente. También seguía concediendo amplios poderes al monarca como disolver y convocar a las Cortes. La ley electoral que se aplicó tras la aprobación de la constitución se basaba en un sufragio censatario muy restrictivo, ya que solo podían votar los españoles que pagaran impuestos a Hacienda por valor de 200 reales, lo que dejaba el censo electoral en el 5% de la población española.

Estuvo vigente hasta 1845 cuando lo que se presentó como una simple reforma se convirtió en una nueva constitución: la Constitución española de 1845.

ESPARTERO Y NARVAES;

oaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro (Granátula de Calatrava (Ciudad Real), 27 de febrero de 1793 - Logroño, 8 de enero de 1879). Virrey de Navarra, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana y Vizconde de Banderas, títulos concedidos por su carrera como General y Regente de España.

Su padre había encauzado su formación para un destino eclesiástico pero la Guerra de la Independencia lo arrastró desde muy joven al frente de batalla, que no abandonó hasta veinticinco años después. Combatiente en tres de los cuatro conflictos más importantes de España en el siglo XIX, fue soldado en la guerra contra la invasión del francés, oficial durante la guerra colonial en el Perú y General en Jefe en la guerra civil. Vivió en Cádiz el nacimiento del liberalismo español, senda que no abandonaría jamás. Hombre extremadamente duro en el trato, valoraba la lealtad de sus compañeros de armas —término que no gustaban de oír los demás generales— tanto como la eficacia. Combatió en primera línea, fue herido en ocho ocasiones y su carácter altivo y exigente lo llevó a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los españoles, fue por dos veces Presidente del Consejo de Ministros y llegó a la Jefatura del Estado como Regente durante la minoría de edad de Isabel II. Ha sido el único militar español con tratamiento de Alteza Real y, a pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los últimos veintiocho años. Rechazó la Corona de España y fue tratado como una leyenda desde bien joven.


LA REBOLUCION MEIJI;

Entre 1867 y 1912 tiene lugar la época Meiji en la que se desarrolla definitivamente un Japón nuevo que, abierto al mundo, sabe guardar sus tradiciones esenciales. A la muerte del emperador Komei, en 1867, el nuevo emperador Mutsu-hito eligió el nombre de Meiji (Gobierno de la luz) para designar su reinado. Los principios del gobierno iluminado fueron restablecer la autoridad del Emperador y la occidentalización, es decir, el fin de la época feudal y la conversión de Japón en el primer país no occidental que desarrolla las técnicas de la Primera Revolución Industrial.
MUTSU-HITO se instala en el Tokio tras debilitar el shogun y reafirmar el Mikado. Dirige los cambios, con lo que produce una revolución desde arriba y aúna tradición y modernidad. Se produce un cambio religioso recuperando el shintoismo, que incluye el culto a los antepasados, la exaltación del Emperador –por lo que es una religión de Estado- y permite adoptar instituciones liberales y asimilar técnicas occidentales. Para ello, estudian en universidades de Europa y Estados Unidos, cogiendo lo mejor de cada lugar: la estructura educativa y la organización del ejército alemán, la estructura parlamentaria y la ingeniería naval británica, y la reforma del ejército y el código penal francés.
La reforma político-institucional se basa en la formación de una Asamblea Consultiva, la proclamación del Código Jurado de los Cinco Artículos por el emperador y la creación de la primera estructura del gobierno Meiji, el Seitaisho, en el que mezclan burocracia tradicional y formas de representación occidental con división de poderes.
En 1869 los daimyo restituyen los dominios al trono, pero se erigen como gobernadores de los han, que dos años más tarde se deciden en departamentos. Con la creación en 1873 del Ministerio del Interior, los nuevos gobernadores se nombran desde Tokio y se controla plenamente la administración local. Para completar las medidas crean un ejército unificado y el reclutamiento obligatorio consuma la medida.
Entre 1870-80 se realizaron reformas sociales, suprimiendo los privilegios de clase, dando igualdad jurídica e implantando códigos penales similares a los franceses. Se utiliza el vestido occidental en ceremonias oficiales, se consume carne, se implanta el calendario gregoriano y se crea la enseñanza obligatoria.

DAVID LIVINGTONE

, médico, explorador y misionero británico. Nació en Blantyre, Glasgow (Reino Unido) el 19 de marzo de 1813 y falleció el 1 de mayo de 1873 en Chitambo, Rhodesia Septentrional. Es una de las mayores figuras de la historia de la exploración. Estableció con observaciones astronómicas las situaciones correctas, realizando informes de zoología, botánica y geología. En la Inglaterra victoriana fue considerado un héroe nacional. Actividad misionera


Llegó a África del Sur en 1841 como ministro congregacionalista de la Sociedad Misionera de Londres. En 1844 contrajo matrimonio con Mary Moffat, hija de Mary y Robert Moffat, misioneros escoceses.

Cataratas Victoria

Descubrimiento de las Cataratas Victoria

Después de recorrer durante ocho años la región ejerciendo su actividad misionera, se adentró, acompañado por William Cotton Oswell, en el desierto de Kalahari y descubrió el lago Ngami (1849) y llegó al río Zambeze en 1851. Entre los años 1852 y 1856 inicia un viaje desde el océano Atlántico hasta el Índico descubriendo el 16 de noviembre de 1855 las cascadas del Zambeze, a las que los Makololo llamaban humo que truena y Livingstone dio el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina de Inglaterra. Livingstone se propuso abrir rutas en África para facilitar la labor misionera y la actividad comercial, considerando para ello la importancia de la navegabilidad del río Zambeze. Viajó a Inglaterra en busca de ayuda para su proyecto y para editar un libro acerca de sus expediciones, al tiempo que dimitía de la sociedad misionera a la que había pertenecido hasta entonces.

LOS PLIBISCISMOS

Los Plebiscitos (del latín Pebli scita) fueron inicialmente decisiones tomadas por la plebe, que adquirieron mayor relieve progresivamente. El 465 a. C. el dictador Quinto Hortensio hizo votar por los Comicios Centuriados la ley que obligaba a todos los ciudadanos a acatar los plebiscitos. Aunque no se precisaba el asentimiento del Senado, fue generalmente solicitado.

El plebiscito en su origen designaba a los jefes plebeyos, votaba normas de su interés (inviolabilidad de los tribunos, protección de las Asambleas, derecho de voto, etc.) y ejercía jurisdicción criminal sobre los plebeyos de las tribus.

Más tarde extiende su competencia a asuntos de interés general, (precisándose primero desde el 471 a. C. el consentimiento del Senado para la presentación de la moción, consentimiento que después desaparece hacia el 449 a. C., aun siendo frecuentemente solicitado) y el plebiscito adquiere fuerza de ley, sin obligar a los patricios, y más tarde (289 a. C.) obligando a todos los ciudadanos.

viernes, 18 de febrero de 2011

VICTOR MANUEL ||

Víctor Manuel II (Vittorio Emanuele Maria Alberto Eugenio Ferdinando Luca Tommaso di Savoia-Carignano) (Turín, 14 de marzo de 1820 - Roma, 9 de enero de 1878) fue el último rey del Reino de Cerdeña y el primer rey de Italia. Hijo primogénito de Carlos Alberto I, rey de Piamonte-Cerdeña y de María Teresa de Habsburgo-Lorena, hija de Fernando III, gran duque de Toscana.

Se distingue por su valentía durante la guerra contra Austria (1848-1849). Forzado de negociar con Austria, se convierte en campeón de la unificación de Italia, y nombra a Camillo Benso, Conde Cavour, Primer ministro. El belicismo exagerado, el maquiavelismo sistemático de éste, sus iniciativas intrépidas, lo desconciertan a veces, pero lo mantienen leal. Comprendiendo que su reino es demasiado débil para enfrentarse de nuevo con Austria, se alía con Napoleon III, aunque el precio de esta alianza sea la entrega de Niza y de Saboya. Las victorias de Magenta y de Solferino les devuelven esperanza a los patriotas italianos. El tratado de Villafranca firmado precipitadamente por Napoléon III y Francisco José de Austria los decepciona.

OCHO ESTADOS ALEMANIA

Italia, oficialmente la República Italiana (Repubblica Italiana en italiano), es un país de Europa que forma parte de la Unión Europea (UE). Su territorio lo conforman principalmente la Península Itálica y dos grandes islas en el mar Mediterráneo: Sicilia y Cerdeña. En el norte está bordeado por los Alpes, donde limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Los estados independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano son enclaves dentro del territorio italiano. A su vez Campione d'Italia es un municipio italiano que forma un pequeño enclave en territorio suizo.

Ha sido el hogar de muchas culturas europeas como los etruscos y los romanos y también fue la cuna del Renacimiento, que comenzó en la región de Toscana y pronto se extendió por toda Europa. La capital de Italia, Roma, ha sido durante siglos el centro político y cultural de la civilización occidental, y también es la ciudad santa para la Iglesia católica, pues dentro de la ciudad se encuentra el microestado del Vaticano. El significado cultural del país se refleja en todos sus Patrimonios de la Humanidad, ya que tiene cuarenta y cuatro, el país con mayor número del mundo.[3]

Es el tercer país de la Unión Europea que más turistas recibe por año, siendo Roma la tercera ciudad más visitada.[4] Otra ciudad importante es Milán, centro de finanzas y de industria, y según el Global Language Monitor, la capital de la moda.[5] Italia es una república democrática, forma parte del G8 o grupo de las ocho naciones más industrializadas del mundo y es un país desarrollado con una calidad de vida alta, encontrándose en 2005 entre las ocho primeras del Mundo.[6]

También disfruta de un alto índice de desarrollo humano, siendo el 18º país más desarrollado del mundo.[7] Es miembro fundador de la Unión Europea, firmante del Tratado de Roma en 1957. También es miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de la Organización Mundial del Comercio, del Consejo de Europa y de la Unión Europea Occidental. El país, y especialmente Roma, tiene una fuerte repercusión en temas de política y cultura, en organizaciones mundiales como la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO),[8] el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD), el Glocal Forum,[9] o el Programa Mundial de Alimentos (WFT).

SUFRAGIO UNIVERSAL

El sufragio universal consiste en el derecho a voto de toda la población adulta de un Estado, independientemente de su raza, sexo, creencias o condición social. Habitualmente se entiende de forma más concreta, en el sentido de más ligado a la extensión del voto a la población adulta femenina.

En 1789 el poder político comenzó a estar en manos de presidentes y cámaras de representantes, resultando necesario regular su sistema de elección. A lo largo de los siglos XIX y XX se fueron estableciendo sistemas electorales que comenzaron siendo muy restringidos y limitados a una élite, hasta establecer sistemas de reconocimiento universal del voto. Aunque no todos los países pasaron por las misma etapas y restricciones, ni en el mismo orden, en términos generales el sufragio universal se estableció luego de una evolución a través de los siguientes sistemas:

  • sufragio censitario: en el que votaban solo hombres que cumpliesen una serie de requisitos de nivel de instrucción, de renta y de clase social;[1]
  • sufragio masculino calificado: en el que podían votar todos los hombres que supieran leer y escribir;[2]
  • sufragio femenino: reconociéndose el derecho a voto de las mujeres;[3]
  • sufragio sin calificación: en el que se establece el derecho a voto de todas las personas, sin discriminar su nivel educativo, incluyendo a los analfabetos.
  • sufragio sin discriminación racial: se garantiza el derecho a voto de todas las personas, sin discriminación racial, ni de su pertenencia étnica u origen nacional.


LUIS NAPOLEON

Luis Napoleón Bonaparte (en francés Louis Napoléon Bonaparte) o Luis I de Holanda (Lodewijk Napoleon en holandés), príncipe francés, rey de Holanda, conde de Saint-Leu (2 de septiembre de 1778 - 25 de julio de 1846) fue uno de los hermanos del emperador Napoleón I de Francia, e hijo de Carlo Buonaparte y María Letizia Ramolino, al igual que sus hermanos.


Primeros años de vida

Luis nació como Luigi Buonaparte en Ajaccio, Córcega el 2 de septiembre de 1778. Fue el hermano menor de José Bonaparte, Napoleón I de Francia, Luciano Bonaparte y Elisa Bonaparte, y el hermano mayor de Paulina Bonaparte, Carolina Bonaparte y Jerónimo Bonaparte.

Al principio de su carrera pasó por el ejército y sirvió para Napoleón en Egipto. Gracias a Napoleón, fue general a la edad de 25 años, aunque él mismo sintió que estaba yendo demasiado lejos, demasiado rápido.

Rey de Holanda

Napoleón lo nombró rey de Holanda el 5 de junio de 1806. Aunque su hermano mayor quiso hacer de él poco más que un gobernador francés, Luis se tomó sus obligaciones como rey seriamente, llamándose a sí mismo Rey Lodewijk I (adoptando la forma holandesa para su nombre), intentando aprender el idioma holandés y esforzándose duramente para ser un gobernante de Holanda responsable e independiente. Supuestamente, cuando llegó por primera vez a Holanda, le dijo al pueblo que era el Konijn van 'Olland ("conejo de 'Olland"), en vez de Koning van Holland ("Rey de Holanda"), porque su holandés no era perfecto. Sin embargo, esto mostró que estaba intentando hablar el idioma y se ganó el respeto de sus súbditos.

GUERRA DE SUCESION

La Guerra de Sucesión Española fue un conflicto internacional por la sucesión al trono de España tras la muerte de Carlos II, que duró desde 1701 hasta 1713, aunque la resistencia en Cataluña se mantuvo hasta 1714 y en Mallorca hasta 1715, y que se saldó con la instauración de la Casa de Borbón en España. Para este país fue a la vez una guerra civil entre borbónicos y austriacistas pertenecientes a los antiguos reinos hispánicos de Castilla y de la Corona de Aragón, cuyos últimos rescoldos no se extinguieron hasta 1744, con la capitulación de Mallorca ante las fuerzas de Felipe V.

El último rey de España de la casa de Habsburgo, Carlos II el Hechizado, estéril y enfermizo, murió en 1700 sin dejar descendencia. Durante los años previos a su muerte, la cuestión sucesoria se convirtió en asunto internacional e hizo evidente que la Monarquía Católica constituía un botín tentador para las distintas potencias europeas. Tanto Luis XIV de Francia como el emperador Leopoldo I estaban casados con infantas españolas hijas de Felipe IV, por lo que ambos alegaban derechos a la sucesión española (asimismo, las madres de ambos eran hijas de Felipe III).

A través de su madre, María Teresa de Austria (hermana mayor de Carlos II), el Gran Delfín, hijo primogénito y único superviviente de Luis XIV, era el legítimo heredero de la Corona española, pero era ésta una elección problemática. Como heredero también al trono francés, la reunión de ambas coronas hubiese significado, en la práctica, la unión de España -y su vasto imperio- y Francia bajo una misma dirección, en un momento en el que Francia era lo suficientemente fuerte como para poder imponerse como potencia hegemónica. A consecuencia de ello, Inglaterra y Holanda veían con recelo las consecuencias de esta unión y el peligro que para sus intereses pudiera suponer la emergencia de una potencia de tal orden.

Carlos II el Hechizado
Los candidatos alternativos eran el emperador romano Leopoldo I, primo hermano de Carlos II, y el Elector de Baviera, José Fernando. El primero de ellos también ofrecía problemas formidables, puesto que su elección como heredero hubiese supuesto la resurrección de un imperio semejante al de Carlos I de España del siglo XVI (deshecho por la división de su herencia entre su hijo Felipe y su hermano Fernando).


IMPERIO OTOMANO

El Imperio otomano (1299-1923) (en otomano: دولت عالیه عثمانیه Devlet-i Âliye-yi Osmâniyye, en turco moderno: Osmanlı Devleti o Osmanlı İmparatorluğu), también conocido como Imperio turco otomano, fue un Estado multiétnico y multiconfesional gobernado por los osmanlíes. Era conocido como el Imperio turco o Turquía por sus contemporáneos. Fue sucedido por la República de Turquía, que fue proclamada oficialmente el 23 de octubre de 1923.

El Imperio otomano comenzó siendo uno más de los pequeños estados turcos que surgieron en Asia Menor durante la decadencia del Imperio selyúcida. Los turcos otomanos fueron controlando paulatinamente a los demás estados turcos y bajo el reinado de Muhammad I (1451-1481) acabaron con lo que quedaba del la dinastía selyúcida. La primera fase de la expansión otomana tuvo lugar bajo el gobierno de Osmán I y siguió en los reinados de Orkhan, Murad I y Beyacid, a expensas de los territorios del Imperio Bizantino, Bulgaria y Serbia. Bursa cayó bajo su dominio en 1326 y Adrianópolis en 1361. Las victorias otomanas en los Balcanes alertaron a Europa sobre el peligro que este Imperio representaba y fueron el motivo central de la organización de la Primera Cruzada. El sitio que pusieron los otomanos a Constantinopla fue roto gracias a Tamerlán, líder de los mongoles, quien tomó prisionero a Beyacid en 1403. Pero el control mongol sobre los otomanos duró muy poco.

BISMARCK

Otto von Bismarck

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Otto Eduard Leopold von Bismarck
Otto von Bismarck
Retrato de Otto von Bismarck 1875.

21 de marzo de 187120 de marzo de 1890
Sucesor Leo von Caprivi

23 de septiembre de 18621 de enero de 1873
Predecesor Adolf zu Hohenlohe-Ingelfingen
Sucesor Albrecht von Roon

9 de noviembre de 187320 de marzo de 1890
Predecesor Albrecht von Roon
Sucesor Leo von Caprivi

Datos personales
Nacimiento 1 de abril de 1815
Flag of Prussia Schönhausen, Prusia
Fallecimiento 30 de julio de 1898 (83 años)
Flag of the German Empire Friedrichsruh, Alemania
Cónyuge Johanna von Puttkamer
Firma Firma de Otto von Bismarck

Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen (Schönhausen, 1 de abril de 1815[1]Friedrichsruh, 30 de julio de 1898[1] ), conocido como Otto von Bismarck, fue un estadista, burócrata, militar, político, (Ministro y Presidente en el Consejo de Ministros) y prosista alemán, considerado el fundador del Estado alemán moderno. Durante sus últimos años de vida se le apodó el "Canciller de Hierro" por su mano dura al tratar temas encaminados con su país y determinación,[A] que incluía la creación de un sistema de alianzas internacionales que aseguraran la supremacía de Alemania, conocido como el Reich.[1]

Cursó estudios de leyes y, a partir de 1835, trabajó en los tribunales de Berlín y Aquisgrán, actividad que abandonó tres años más tarde para dedicarse al cuidado de sus posesiones territoriales.[2] En 1847 entró a formar parte del Landtag prusiano,[2] donde muy pronto se convirtió en líder del ala conservadora.[2] Se enfrentó duramente a la revolución de 1848, y por esa época comenzó a perfilar lo que sería su principal objetivo político: la unificación de Alemania y la creación del Reich desde presupuestos autoritarios y antiparlamentarios.[3]

En 1862, tras ser nombrado primer ministro de Prusia, emprendió una importante reforma militar que le permitió disponer de un poderoso ejército para llevar a cabo sus planes de unificación. De esta forma, en 1864 consiguió arrebatar a Dinamarca los ducados de Laurenburg,[4] Schleswig[4] y Holstein[4] y, dos años más tarde, después de la lucha contra Austria, consiguió la anexión de Hesse,[4] Fráncfort,[4] Hannover[4] y Nassau,[4] lo que dio lugar a la creación de la Confederación de Alemania del Norte,[5] con Bismarck como canciller.[5] Por último, la guerra contra Francia supuso la adhesión de Baviera y otros estados, y en 1871 se proclamó el II Reich.[6] Bismarck se convirtió en primer ministro de Prusia y canciller.[6] Durante los diecinueve años que se mantuvo en el poder llevó a cabo una política conservadora, enfrentándose inicialmente a los católicos y combatiendo a la socialdemocracia.[1] Fue también el organizador de la Triple Alianza, con Italia y Austria-Hungría, creada en 1882 para aislar a Francia.

La política interior de Bismarck se apoyó en un régimen de poder autoritario, a pesar de la apariencia constitucional y del sufragio universal destinado a neutralizar a las clases medias (Constitución federal de 1871). Inicialmente gobernó en coalición con los liberales, centrándose en contrarrestar la influencia de la Iglesia católica (Kulturkampf) y en favorecer los intereses de los grandes terratenientes mediante una política económica librecambista;[1] en 1879 rompió con los liberales y se alió al partido católico (Zentrum), adoptando posturas proteccionistas que favorecieran el crecimiento industrial.[1] En esa segunda época centró sus esfuerzos en frenar el movimiento obrero alemán, al que ilegalizó aprobando las Leyes Antisocialistas, al tiempo que intentaba atraerse a los trabajadores con la legislación social más avanzada del momento.[1] [7]

En política exterior, se mostró prudente para consolidar la unidad alemana recién conquistada: por un lado, forjó un entramado de alianzas diplomáticas (con Austria, Rusia e Italia) destinado a aislar a Francia en previsión de su posible revancha;[8] por otro, mantuvo a Alemania apartada de la vorágine imperialista que por entonces arrastraba al resto de las potencias europeas. Fue precisamente esta precaución frente a la carrera colonial la que le enfrentó con el nuevo emperador, Guillermo II (1888), partidario de prolongar la ascensión de Alemania con la adquisición de un imperio ultramarino, asunto que provocó la caída de Bismarck en 1890. Al faltarle el apoyo del emperador Guillermo II, quien había subido al trono en 1888, Bismarck presentó su dimisión en 1890 y se retiró a vivir al campo. Falleció en Friedrichsruh el 30 de julio de 1898 a los ochenta y tres años de edad.[1

GUILLERMO

Guillermo I de Alemania y Prusia (Wilhelm Friedrich Ludwig) (Berlín, 22 de marzo de 17979 de marzo de 1888), Emperador de Alemania (Káiser), desde el 18 de enero de 1871 hasta su muerte (9 de marzo de 1888) y Rey de Prusia, desde el 2 de enero de 1861.

Segundo hijo de Federico Guillermo III y de Luisa de Mecklemburgo-Strelitz. En 1829 se casó con Augusta de Sajonia-Weimar-Eisenach y tuvo con ella dos hijos:

Sirvió en el ejército prusiano desde 1814 y se le encomendaron algunas misiones diplomáticas desde 1815.

En 1857, su hermano el rey Federico Guillermo IV sufrió una crisis que le generó problemas de salud mental hasta su muerte. Un año después, Guillermo tuvo que hacerse cargo de la regencia de Prusia.

Al fallecer Federico Guillermo IV sin hijos varones, el 2 de enero de 1861, Guillermo accedió al trono de Prusia con el nombre de Guillermo I.

Antes de la regencia no intervino en política. Ya en el trono se mostró favorable a una política conservadora, designando como canciller a Otto von Bismarck (1862), que fue en la práctica quien llevó las riendas de la política y del proceso de unificación alemana.

Proclamación de Guillermo I como Emperador de Alemania
Tras la Guerra franco-prusiana, Guillermo I de Prusia fue proclamado Emperador alemán el 18 de enero de 1871 en el salón de los espejos del Palacio de Versalles.