viernes, 4 de marzo de 2011

CONSTITUCION DE 1837;

La Constitución española de 1837 se mantuvo en vigor desde 1837 hasta 1845. Su principal legado fue recuperar las medidas más progresistas de la Constitución de 1812 y dejar en España el sentimiento de servirse de una constitución que estableciese el sistema político del Estado.

En 1836 un pronunciamiento progresista de los Sargentos de la Guardia Real en La Granja de San Ildefonso (Segovia) obligó a la regente María Cristina a proclamar la Constitución de 1812 y a nombrar un nuevo gobierno que convocó elecciones a las a Cortes Constituyentes para reformar el texto constitucional de Cádiz.

La composición de las nuevas Cortes estaba en su mayoría integrada por los progresistas, que podían haber aprovechado la situación para elaborar una constitución acorde con sus ideales. Sin embargo, el resultado fue un texto tan distante de la Constitución de Cádiz de 1812 como del Estatuto Real de 1834, con el propósito de que fuese aceptada por moderados y progresistas.

Uno de los hechos más importantes que dejó esta constitución es que implantó definitivamente en el país el régimen constitucional estableciendo un sistema parlamentario similar al francés o belga de la época.

Entre sus características presentaba las ideas progresistas semejantes a la Constitución de 1812 como el principio de soberanía nacional, el reconocimiento de un gran conjunto de derechos a los ciudadanos, la división de poderes, un importante papel de las Cortes y la limitación del poder real.

Para atraer a los moderados recogió aspectos como la división bicameral de las Cortes formadas por el Senado, cuyos miembros serían designados por el rey; y el Congreso de los Diputados cuyos miembros serían elegidos electoralmente. También seguía concediendo amplios poderes al monarca como disolver y convocar a las Cortes. La ley electoral que se aplicó tras la aprobación de la constitución se basaba en un sufragio censatario muy restrictivo, ya que solo podían votar los españoles que pagaran impuestos a Hacienda por valor de 200 reales, lo que dejaba el censo electoral en el 5% de la población española.

Estuvo vigente hasta 1845 cuando lo que se presentó como una simple reforma se convirtió en una nueva constitución: la Constitución española de 1845.

ESPARTERO Y NARVAES;

oaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro (Granátula de Calatrava (Ciudad Real), 27 de febrero de 1793 - Logroño, 8 de enero de 1879). Virrey de Navarra, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana y Vizconde de Banderas, títulos concedidos por su carrera como General y Regente de España.

Su padre había encauzado su formación para un destino eclesiástico pero la Guerra de la Independencia lo arrastró desde muy joven al frente de batalla, que no abandonó hasta veinticinco años después. Combatiente en tres de los cuatro conflictos más importantes de España en el siglo XIX, fue soldado en la guerra contra la invasión del francés, oficial durante la guerra colonial en el Perú y General en Jefe en la guerra civil. Vivió en Cádiz el nacimiento del liberalismo español, senda que no abandonaría jamás. Hombre extremadamente duro en el trato, valoraba la lealtad de sus compañeros de armas —término que no gustaban de oír los demás generales— tanto como la eficacia. Combatió en primera línea, fue herido en ocho ocasiones y su carácter altivo y exigente lo llevó a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los españoles, fue por dos veces Presidente del Consejo de Ministros y llegó a la Jefatura del Estado como Regente durante la minoría de edad de Isabel II. Ha sido el único militar español con tratamiento de Alteza Real y, a pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los últimos veintiocho años. Rechazó la Corona de España y fue tratado como una leyenda desde bien joven.


LA REBOLUCION MEIJI;

Entre 1867 y 1912 tiene lugar la época Meiji en la que se desarrolla definitivamente un Japón nuevo que, abierto al mundo, sabe guardar sus tradiciones esenciales. A la muerte del emperador Komei, en 1867, el nuevo emperador Mutsu-hito eligió el nombre de Meiji (Gobierno de la luz) para designar su reinado. Los principios del gobierno iluminado fueron restablecer la autoridad del Emperador y la occidentalización, es decir, el fin de la época feudal y la conversión de Japón en el primer país no occidental que desarrolla las técnicas de la Primera Revolución Industrial.
MUTSU-HITO se instala en el Tokio tras debilitar el shogun y reafirmar el Mikado. Dirige los cambios, con lo que produce una revolución desde arriba y aúna tradición y modernidad. Se produce un cambio religioso recuperando el shintoismo, que incluye el culto a los antepasados, la exaltación del Emperador –por lo que es una religión de Estado- y permite adoptar instituciones liberales y asimilar técnicas occidentales. Para ello, estudian en universidades de Europa y Estados Unidos, cogiendo lo mejor de cada lugar: la estructura educativa y la organización del ejército alemán, la estructura parlamentaria y la ingeniería naval británica, y la reforma del ejército y el código penal francés.
La reforma político-institucional se basa en la formación de una Asamblea Consultiva, la proclamación del Código Jurado de los Cinco Artículos por el emperador y la creación de la primera estructura del gobierno Meiji, el Seitaisho, en el que mezclan burocracia tradicional y formas de representación occidental con división de poderes.
En 1869 los daimyo restituyen los dominios al trono, pero se erigen como gobernadores de los han, que dos años más tarde se deciden en departamentos. Con la creación en 1873 del Ministerio del Interior, los nuevos gobernadores se nombran desde Tokio y se controla plenamente la administración local. Para completar las medidas crean un ejército unificado y el reclutamiento obligatorio consuma la medida.
Entre 1870-80 se realizaron reformas sociales, suprimiendo los privilegios de clase, dando igualdad jurídica e implantando códigos penales similares a los franceses. Se utiliza el vestido occidental en ceremonias oficiales, se consume carne, se implanta el calendario gregoriano y se crea la enseñanza obligatoria.

DAVID LIVINGTONE

, médico, explorador y misionero británico. Nació en Blantyre, Glasgow (Reino Unido) el 19 de marzo de 1813 y falleció el 1 de mayo de 1873 en Chitambo, Rhodesia Septentrional. Es una de las mayores figuras de la historia de la exploración. Estableció con observaciones astronómicas las situaciones correctas, realizando informes de zoología, botánica y geología. En la Inglaterra victoriana fue considerado un héroe nacional. Actividad misionera


Llegó a África del Sur en 1841 como ministro congregacionalista de la Sociedad Misionera de Londres. En 1844 contrajo matrimonio con Mary Moffat, hija de Mary y Robert Moffat, misioneros escoceses.

Cataratas Victoria

Descubrimiento de las Cataratas Victoria

Después de recorrer durante ocho años la región ejerciendo su actividad misionera, se adentró, acompañado por William Cotton Oswell, en el desierto de Kalahari y descubrió el lago Ngami (1849) y llegó al río Zambeze en 1851. Entre los años 1852 y 1856 inicia un viaje desde el océano Atlántico hasta el Índico descubriendo el 16 de noviembre de 1855 las cascadas del Zambeze, a las que los Makololo llamaban humo que truena y Livingstone dio el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina de Inglaterra. Livingstone se propuso abrir rutas en África para facilitar la labor misionera y la actividad comercial, considerando para ello la importancia de la navegabilidad del río Zambeze. Viajó a Inglaterra en busca de ayuda para su proyecto y para editar un libro acerca de sus expediciones, al tiempo que dimitía de la sociedad misionera a la que había pertenecido hasta entonces.

LOS PLIBISCISMOS

Los Plebiscitos (del latín Pebli scita) fueron inicialmente decisiones tomadas por la plebe, que adquirieron mayor relieve progresivamente. El 465 a. C. el dictador Quinto Hortensio hizo votar por los Comicios Centuriados la ley que obligaba a todos los ciudadanos a acatar los plebiscitos. Aunque no se precisaba el asentimiento del Senado, fue generalmente solicitado.

El plebiscito en su origen designaba a los jefes plebeyos, votaba normas de su interés (inviolabilidad de los tribunos, protección de las Asambleas, derecho de voto, etc.) y ejercía jurisdicción criminal sobre los plebeyos de las tribus.

Más tarde extiende su competencia a asuntos de interés general, (precisándose primero desde el 471 a. C. el consentimiento del Senado para la presentación de la moción, consentimiento que después desaparece hacia el 449 a. C., aun siendo frecuentemente solicitado) y el plebiscito adquiere fuerza de ley, sin obligar a los patricios, y más tarde (289 a. C.) obligando a todos los ciudadanos.